Overview
Worms: Galactic Tactics es un roguelike táctico por turnos desarrollado por Absolutely Games y publicado por Team17. El videojuego traslada la querida fórmula de Worms a escenarios 3D totalmente destructibles, reemplazando la clásica estructura enfocada en el multijugador por una campaña para un solo jugador estilo "gauntlet" basada en una progresión por partidas. El objetivo es abrirte paso a través de niveles cada vez más peligrosos, recolectar mejoras y, finalmente, derrotar al villano que gobierna el desafío: el Emperador Flugg.
Cada partida a través del Galactic Gauntlet presenta una nueva secuencia de batallas en escenarios diseñados a mano, desde el absurdo azucarado de Candyland hasta los imponentes salones del palacio del Emperador. El bucle roguelike entra en acción entre combate y combate: gana Juice tras completar las batallas, úsalo para mejorar a tus gusanos entre partidas y elige mods de armas que se acumulan para crear equipamientos cada vez más ridículos. La muerte es un contratiempo, no el fin del camino.

Jugabilidad y mecánicas
El combate central por turnos les resultará familiar a los veteranos de Worms, pero Galactic Tactics añade capas significativas sobre la fórmula clásica. Las mecánicas clave incluyen:

- Minijuegos de habilidad para acertar golpes y tiros críticos
- Posicionamiento en terreno elevado que aumenta la precisión de puntería
- Un sistema de selección de mods de armas tras la batalla
- Cajas de objetos que amplían tu arsenal durante la partida
- Clases de enemigos especialistas y encuentros con jefes campeones
Las armas ya no disparan por pura suerte. Cada disparo implica un minijuego basado en el tiempo, lo que significa que tanto el posicionamiento como la ejecución son importantes. Asegurar el terreno elevado aumenta tu precisión, lo que genera decisiones tácticas reales sobre el movimiento antes de comprometerte con un ataque. El Grapple puede aturdir a los enemigos, el Fire Punch drena salud con el tiempo y acumular mods en una Bazooka puede convertir un explosivo estándar en algo mucho más destructivo.

¿Qué nuevas armas introduce Galactic Tactics?
Junto a clásicos que regresan como la Bazooka y la Holy Hand Grenade, el videojuego introduce armas creadas específicamente para su estructura roguelike. El Beambow dispara proyectiles de energía a través de terrenos destructibles. La Meteor Sheep envía al arma más icónica de la franquicia en un descenso ardiente desde la órbita. La Die-napple y el Cosmic Donkey completan una lista de nuevas incorporaciones que se inclinan fuertemente hacia el absurdo, algo que siempre ha sido parte de lo que hace que Worms funcione.
El sistema de mods se vincula directamente con estas armas. Después de cada batalla, eliges entre un conjunto de opciones de mejora que alteran el comportamiento de tus armas. Combinar mods en varias armas crea equipamientos que pueden pasar de ser tácticamente sólidos a completamente caóticos, dependiendo de cómo vaya la partida.
Multijugador y rejugabilidad
Fuera del gauntlet, Galactic Tactics admite multijugador 1v1 tanto local como en línea, permitiendo a los jugadores poner a prueba sus escuadrones modificados contra oponentes humanos. El lado competitivo del videojuego aprovecha los mismos escenarios destructibles y la misma lista de armas que la campaña, por lo que las habilidades desarrolladas durante las partidas en solitario se transfieren.

La rejugabilidad proviene de la propia estructura roguelike. No hay dos partidas en el gauntlet que se desarrollen de forma idéntica, ya que las selecciones de mods, el contenido de las cajas de objetos y las configuraciones de los enemigos cambian entre intentos. La capa de personalización del escuadrón añade otra dimensión: docenas de sombreros, bancos de voz y lápidas te permiten construir un equipo que se ve y suena exactamente tan ridículo como quieras. Vestir a tu escuadrón como policías británicos o teóricos de la conspiración con sombreros de papel aluminio no ayuda en nada a tu tasa de victorias, pero eso nunca ha detenido a nadie en un videojuego de Worms.








